Qué creemos

CREEMOS QUE DIOS NOS AMA.

Creemos que Dios, de la manera que pudo ser, creo todas las cosas.  Que es un ser ilimitado, la medida de todo lo bueno, que no cambia y que no necesita de nada. Sin embargo,  nos elige a los seres humanos por su Grande e Indescriptible Amor. De forma personal e individual está pendiente de Su creación en todos los aspectos. Su amor por ende se muestra compasivo y misericordioso aunque los seres humanos no puedan verlo por la duresa de sus corazones. Creemos que ha sido la elección histórica del Genero Humano volver las espaldas a Dios y vivir sin la orientación y el auxilio de su Creador; por ello la causa de su final fracaso.  No obstante, a pesar del fracaso, Dios elige el camino de la Redención, para reposeernos y ofrecernos una solución definitivamente y para siempre. En esto toma la iniciativa, y termina con nuestra miseria espiritual pagando el precio por nosotros a través de la muerte sacrificial de Jesús.

CRISTO ES EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS

Jesucristo es la inspiracion de nuestras vidas. El es la más extraordinaria persona que jamás caminara sobre este planeta. Por más de 2000 años ha cambiado las vidas de personas radical y felizmente.  Aquel precio de amor fue pagado en una cruz, donde murió por todos los hombres y mujeres de todas las epocas, buenos y malos, adultos y jovenes. Jesús pago el precio de nuestras desviaciones delante del Creador. Pero la historia no terminó en aquel triste evento, sino que El  se levantó de los muertos como evidencia de su poder y de la veracidad de Su palabra,  para que todos, algún día resuciten como El y vivan  eternamente junto a El en Su presencia. Al hacerlo unió la separación hecha entre Dios y los hombres por culpa de los hombres y hoy está dispuesto a continuar ofreciendo una vida abundante a todos aquellos que por fe desean tenerla. El es el Hijo de Dios y Es Dios. Nacido por obra del Espíritu Santo en la historia. Dios en forma Humana. Salvador de Todos los que Creen su Mensaje y lo Practican.

TODOS CUENTAN

Todas las personas son importantes para Dios, creyentes y no creyentes; a todos Dios ama. La prueba es la Cruz de Cristo. Por tanto, a todos los que le amamos nos importan las personas, y deseamos lo mejor para ellos. Lejos de criticarles y condenarles sentimos compasión por todos lo que aun no poseen una vida abundante como la que tenemos en Cristo.

LA PALABRA VIVIENTE, ESCRITA Y PREDICADA
Nuestra Relación con Dios no comenzó por nuestra necesidad de Dios. Este es un proceso que comenzó en la eternidad y al que se añadió la obra del Espiritu Santo, que es Dios en la Persona destinada a Ministrar nuestras vidas y a darnos el Poder Transformador que solo proviene de El. El Señor nos amó a nosotros primero y buscó la forma de llegar a nosotros en la triplicidad de su naturaleza revelada. El Padre envió al Hijo como palabra vivienta para que su mensaje no fuera equivocado. Y esto lo sabemos porque también nos dio Su Palabra por Escrito, La Biblia, cuyo mensaje es eficaz y útil para llegar a ser perfectos como nuestro Padre Celestial.   La Biblia testifica de Su amor por la humanidad y de los medios que utilizó para llegar al corazón torcido del hombre.  Aunque fue escrita por hombres falibles, su mensaje es el mensaje de Dios para los hombres. El inspiró de forma especial a aquellos que en el pasado tuvieron una experiencia genuina con Dios para que plasmaran dichas vivencias en este amado libro. Este libro nos ha traido una tercera forma de la Palabra de Dios al servir de base para la predicación y entendimiento del mensaje divino. De la misma forma que el Espíritu Inspiró a los grandes hombres de Dios para que plasmaran sus vivencias espirituales en la Biblia, inspira hoy a aquellos que tienen la responsabilidad de continuar disceminando el mensaje en todas las generaciones hasta que Cristo venga de nuevo por Su iglesia. Así la predicación del mensaje se convierte en la voz actual de Dios que apunta al mensaje Biblico y con ello a la Palabra viviente de Dios que es Cristo mismo.
LA PROMESA DE LA VIDA ETERNA
Creemos en la promesa de la Vida Eterna. Por medio de la fe, la confianza y la esperanza puesta en nuestro corazón por el Espíritu Santo de Dios, esperamos vidas nuevas, transformadas, e inmortales. Por ello también esperamos el regreso victorioso de Jesucristo, para terminar la historia y comenzar la era eterna en cielos nuevos y tierra nueva, donde la tierra y el cielo no aparecerán nunca más como opuestos o antagónicos.